DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO Día tercero
DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO
Día tercero
El Espíritu descendió sobre María
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Ven, Espíritu Santo, fuerza del Altísimo.
Tú que descendiste sobre María y fecundaste su pobreza humilde,
desciende también sobre nosotros, abre nuestro corazón y forma en nosotros la vida de Cristo.
Palabra de Dios
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1,35).
Meditación
Toda verdadera obra del Espíritu engendra a Cristo. Por eso el Espíritu descendió sobre María, la humilde sierva del Señor.
En Nazaret no hay ruido, ni grandeza humana, ni poder. Solo una joven creyente que escucha, pregunta y finalmente se abandona a la voluntad de Dios.
María no retuvo nada para sí. Su corazón fue espacio abierto para Dios. El Espíritu encontró en ella silencio, fe, docilidad y disponibilidad.
Muchas veces queremos que Dios actúe en nosotros, pero seguimos llenos de ruido interior, de miedos, de resistencias o de necesidad de controlarlo todo.
María, en cambio, deja espacio. Acepta entrar en un camino que no comprende del todo. Confía más en la fidelidad de Dios que en sus propias seguridades.
El Espíritu Santo actúa especialmente en los corazones pobres. No pobres solamente de cosas, sino pobres de sí mismos: corazones que ya no necesitan afirmarse continuamente, justificarse o sostenerlo todo por sus propias fuerzas.
Allí donde encuentra humildad, el Espíritu puede obrar maravillas. Puede formar a Cristo en el alma, transformar la vida cotidiana y hacer fecunda incluso la pequeñez escondida.
También nosotros estamos llamados a dejarnos cubrir por la sombra del Espíritu. A veces no mediante grandes experiencias, sino en la fidelidad sencilla de cada día: la oración silenciosa, la obediencia humilde, la caridad concreta, la perseverancia escondida.
El mundo cambia verdaderamente cuando el Espíritu encuentra corazones disponibles. Y quizá la gran pregunta de este día sea: ¿hay en nosotros espacio real para Dios?
Preces
— Espíritu Santo, forma a Cristo en nosotros.
— Espíritu de pureza, custodia nuestro corazón.
— Espíritu de humildad, enséñanos el fiat de María.
Oración
Padre santo, que por obra del Espíritu Santo hiciste fecunda la virginidad de María, haz que también la Iglesia, esposa purificada por tu gracia, engendre continuamente nuevos hijos para ti.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Ven, Espíritu Santo.
«El Espíritu Santo no hace ruido, pero lo transforma todo desde dentro.»
Si esta oración te ayuda, puedes compartirla con alguien que necesite esperanza, paz interior o la fuerza de Dios en este momento.
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