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71. Orar con la liturgia: Prefacio IV Dominical del Tiempo Ordinario

Prefacio IV del Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A) Entrar en la acción de gracias de la Iglesia La liturgia dominical educa pacientemente el corazón del creyente. A través del prefacio, la Iglesia nos enseña no solo qué damos gracias, sino cómo y desde dónde hacerlo. En este IV Domingo del Tiempo Ordinario, el Prefacio IV dominical nos invita a contemplar toda la obra salvadora de Cristo —desde la Encarnación hasta la Ascensión— y a descubrir que la acción de gracias no está ligada a un momento concreto, sino que puede y debe brotar siempre y en todo lugar . En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Después de afirmar que dar gracias es justo, necesario y salvador, la liturgia añade una expresión decisiva: siempre y en todo lugar . Con estas palabras, la Eucaristía ensancha nuestro modo de vivir la fe. La acción de gracias no queda encerrada en el...

La Palabra de Dios y la esperanza

La Palabra de Dios y la esperanza Dom Mauro Lepori, fabada general de la orden Cisterciense Quizá el hombre que mejor entendió la relación entre Palabra de Dios y esperanza fue un pagano, el centurión romano que, después de haber suplicado a Jesús sanar a su criado enfermo, de frente a la inmediata disponibilidad del Señor, se declaró indigno de que Él entrara en su casa y le dijo: “basta una palabra tuya y mi criado quedará sano” (Mt 8,8). Le bastaba una palabra de Cristo para tener la esperanza cierta en la salvación operada por Él. La fe permitió al centurión entender que lo que suscita esperanza en la palabra de Dios es, precisamente, que es palabra de Dios, es decir, palabra de Aquel que hace todas las cosas, que dirige personalmente a nuestra necesidad de salvación y de vida eterna. Lo entendió también Pedro en un momento que podía ser de desesperación porque todos habían abandonado al Señor y permanecían con Él solo pocos discípulos confundidos e inseguros: “Señor, ¿a quién irem...

70. Orar con la liturgia: Prefacio III Dominical del Tiempo Ordinario

Prefacio III del Domingo del Tiempo Ordinario Entrar en la acción de gracias de la Iglesia La Iglesia no se cansa de enseñarnos a dar gracias. Domingo tras domingo, el prefacio educa nuestra fe, no repitiendo fórmulas vacías, sino desplegando, poco a poco, el misterio de la salvación. En este domingo, la liturgia nos propone el Prefacio III del Tiempo Ordinario , que nos invita a profundizar en una afirmación decisiva: dar gracias no solo es justo y necesario, sino que es nuestro deber y nuestra salvación . En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. La acción de gracias aparece aquí unida inseparablemente a la salvación. La liturgia nos revela así una verdad profunda: el agradecimiento no es solo una actitud moral, sino un camino espiritual . Es deber , no en sentido jurídico, sino filial. El hijo reconoce que todo lo ha recibido. Negarse a dar gracias sería vivir como si no necesit...

Formación litúrgica: “Tres prodigios, una sola revelación: Cristo manifestado para nuestra salvación”

“Tres prodigios, una sola revelación: Cristo manifestado para nuestra salvación” Oración Te rogamos, Señor, que el esplendor de tu majestad ilumine nuestros corazones, para que podamos atravesar las tinieblas de este mundo y lleguemos a la patria de la claridad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Antífona Magnificat II Vísperas Solemnidad de la Epifania Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya. 1. Introducción: entrar en el misterio Hermanos, nos reunimos para dejarnos formar por la liturgia , que no solo se escucha ni se explica, sino que se habita, se contempla y se saborea . La antífona que acabamos de proclamar no es un simple resumen poético: es ...

69. Orar con la liturgia: Prefacio I del Tiempo Ordinario

Entrar en la acción de gracias de la Iglesia Cada domingo, la Iglesia eleva al Padre una gran oración de acción de gracias: el prefacio. No es un simple texto introductorio, sino una confesión de fe orante , en la que se expresa el motivo por el cual la comunidad reunida se dispone a cantar el Santo . En este II Domingo del Tiempo Ordinario, el Misal nos propone el Prefacio I dominical del Tiempo Ordinario , que nos invita a contemplar la obra salvadora realizada por Cristo y la identidad nueva que hemos recibido por su Misterio pascual. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. La liturgia comienza con una afirmación solemne: dar gracias es justo y necesario . No se trata de una fórmula retórica, sino de una verdad que orienta toda la celebración. Es justo , porque reconoce quién es Dios y quiénes somos nosotros ante Él. Es necesario , porque sin gratitu...

68. Orar con la liturgia: Prefacio del Bautismo del Señor

Prefacio del Bautismo del Señor El prefacio en la celebración eucarística El prefacio es la primera gran proclamación de la Plegaria Eucarística . Después del diálogo inicial ( «El Señor esté con vosotros…» ), la Iglesia eleva una acción de gracias solemne al Padre por la obra de la salvación que se celebra en ese día o tiempo litúrgico. En el prefacio no pedimos todavía nada: contemplamos, reconocemos y damos gracias . Por eso siempre culmina invitándonos a unirnos al canto del cielo en el Santo . Escuchar el prefacio con atención nos ayuda a entrar más hondamente en el misterio que la Eucaristía actualiza. El Bautismo del Señor En la fiesta del Bautismo del Señor, la liturgia nos conduce a las orillas del Jordán, donde Jesús comienza su vida pública. Allí se manifiesta el misterio de su identidad: el Hijo amado del Padre, ungido por el Espíritu y enviado a anunciar la buena noticia a los pobres. El prefacio de esta fiesta nos invita a contemplar este acontecimiento no ...

Catequesis mistagógica sobre los prefacios de la Misa

La liturgia de la Iglesia no es solo un conjunto de ritos y textos que se repiten. Es, ante todo, una escuela de fe y de oración , en la que el Pueblo de Dios aprende a dar gracias, a alabar y a contemplar la obra salvadora de Dios en Cristo. Dentro de esta gran escuela orante hay textos que escuchamos con frecuencia, pero que no siempre acogemos en toda su profundidad. Entre ellos se encuentra el prefacio de la Misa . Esta serie nace con un deseo sencillo y exigente a la vez: aprender a orar con los prefacios , entrando en su riqueza litúrgica, teológica y espiritual. 1. ¿Qué es un prefacio en la Misa? El prefacio no es un simple preámbulo ni una introducción formal a la Plegaria Eucarística. Es una oración presidencial , proclamada por el sacerdote en nombre de toda la Iglesia , que inaugura la gran acción de gracias eucarística y conduce al canto del Sanctus . El diálogo inicial — «El Señor esté con vosotros… Levantemos el corazón… Demos gracias al Señor nuestro ...

ERO CRAS — “Mañana vendré”

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ERO CRAS — “Mañana vendré” Durante siete días, la Iglesia ha elevado su voz con una súplica insistente. Siete días nombrando al que viene, no con un solo nombre, sino dejando que la Escritura misma revele su misterio. Primero lo ha invocado como Sapientia – Sabiduría , la Palabra eterna que brota de la boca del Altísimo y da sentido a todo lo creado. Después ha clamado Adonai – Señor , el Dios que vio la opresión de su pueblo, escuchó su clamor y descendió para liberarlo. Lo ha esperado como Radix – Raíz , el renuevo humilde que brota del tronco de Jesé cuando todo parecía seco y sin vida, la fidelidad de Dios que no falla. Ha suplicado a Clavis – Llave , la que abre y nadie puede cerrar, la que libera al cautivo y conduce de las tinieblas a la luz. Ha alzado los ojos hacia Oriens – Oriente, Sol naciente , la luz que surge cuando la noche es más oscura, el resplandor que no deslumbra, sino que guía y da paz. Ha proclamado a Rex – Rey , no rey de poder ni d...

23 de diciembre – O Emmanuel

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23 de diciembre – O Emmanuel Antífona Oh Emmanuel , rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro. Meditación Todo culmina aquí. Emmanuel significa Dios con nosotros : «El Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14). Tras siete días clamando “Ven”, la Iglesia guarda silencio y escucha la respuesta del Señor: ERO CRAS — Mañana vendré. Pregunta para el corazón ¿Creo de verdad que Dios está conmigo, aquí y ahora, en mi historia concreta? Oración Ven, Señor Jesús. Haz de nuestra vida tu morada y permanece con nosotros. Amén. Voz de la Tradición «El Hijo de Dios se hizo hijo del hombre para que el hombre llegara a ser hijo de Dios; sin dejar de ser lo que era, asumió lo que no era.» — San León Magno

22 de diciembre - Oh Rey de las Naciones

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22 de diciembre – O Rey de las naciones Antífona Oh Rey de las naciones, piedra angular que todo lo unes: ven y salva al ser humano que formaste del barro. Meditación Cristo es Rey, pero no según los criterios del mundo: «Mi reino no es de este mundo» (Jn 18,36). Reina desde la cruz, reuniendo lo que estaba disperso y devolviendo dignidad al ser humano. Aceptar su reinado es dejar que Él gobierne nuestra vida. Pregunta para el corazón ¿En qué ámbito de mi vida me cuesta dejar que Cristo reine de verdad? Oración Oh Rey humilde, reina en nuestro corazón y haznos servidores de tu Reino. Amén. Voz de la Tradición «Cristo reina desde la cruz; su trono es el madero, su poder es el amor, y su reino es el corazón de los creyentes.» — San Agustín

21 de diciembre – O Sol que nace de lo alto

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21 de diciembre – O Sol que nace de lo alto Antífona Oh Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna y sol de justicia: ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Meditación Zacarías proclama: «Nos visitará el Sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas» (Lc 1,78-79). Cristo no niega la noche, pero la vence. Su luz no deslumbra: acompaña y guía. Adviento es confiar en que la luz ya está en camino. Pregunta para el corazón ¿Qué oscuridad personal necesito hoy que sea iluminada por Cristo? Oración Oh Luz eterna, disipa nuestras sombras y guíanos hacia la paz. Amén. Voz de la Tradición «Cristo es el Sol verdadero: no se pone al anochecer, no se oculta al morir, y con su luz disipa las tinieblas del alma.» — San Ambrosio de Milán

20 de diciembre - Oh Llave de David

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20 de diciembre – O Llave de David Antífona Oh Llave de David, que abres y nadie puede cerrar, que cierras y nadie puede abrir: ven y saca de la prisión al cautivo que vive en tinieblas y sombra de muerte. Meditación La llave simboliza autoridad y acceso. Cristo tiene poder para abrir el Reino: «Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará» (Jn 10,9). Esta antífona nos invita a mirar nuestras prisiones interiores: miedos, pecados, heridas no sanadas. Cristo tiene la llave, pero espera ser acogido. Pregunta para el corazón ¿Qué puerta de mi corazón me cuesta más abrir al Señor? Oración Oh Llave del Reino, abre nuestras prisiones interiores y llévanos a la verdadera libertad. Amén. Voz de la Tradición «Cristo abre el cielo a los hombres porque Él mismo es la puerta; nadie entra en la vida si no es conducido por Él.» — San Cirilo de Alejandría

19 de diciembre - Oh Raíz de Jesé

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19 de diciembre – O Raíz de Jesé Antífona Oh Raíz de Jesé, que te alzas como signo para los pueblos, ante ti los reyes enmudecen y las naciones te invocan: ven a liberarnos, no tardes más. Meditación Cuando todo parece acabado, Dios promete vida. El profeta Isaías anuncia: «Brotará un renuevo del tronco de Jesé» (Is 11,1). La raíz no se ve, pero sostiene el árbol. Cristo nace en la humildad y el silencio, mostrando que Dios cumple sus promesas desde lo pequeño y lo oculto. Esta antífona educa nuestra esperanza: esperar no es controlar los tiempos de Dios, sino confiar en su fidelidad. Pregunta para el corazón ¿En qué situación de mi vida me cuesta seguir esperando y confiar en Dios? Oración Oh Raíz santa, sostén nuestra fe cansada y renueva nuestra esperanza. Amén. Voz de la Tradición «Cristo es llamado raíz de Jesé porque, aun naciendo en el tiempo, permanece como origen eterno de donde brota la salvación.» — San Jerónimo

18 de Diciembre - Nuestra Señora d ella Esperanza

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Nuestra Señora de la O: la Expectación de María. La Esperanza de María. El 18 de diciembre , cuando el Adviento entra en su tramo final, la Iglesia celebra una advocación mariana de hondas raíces litúrgicas: Nuestra Señora de la O , también llamada la Expectación del Parto de la Santísima Virgen María o Nuestra Señora de la Esperanza . Esta fiesta se sitúa exactamente siete días antes del nacimiento de Jesucristo (celebrado el 25 de diciembre ) y nos invita a contemplar a María en la espera inmediata del Hijo de Dios. Siete días antes de Navidad: el tiempo de la Expectación Que esta solemnidad se celebre a una semana de la Natividad no es un detalle secundario: señala el umbral de la Navidad, cuando la promesa está ya presente, aunque aún velada. María encarna entonces la fe que confía, la esperanza que sostiene y el silencio que custodia el misterio. Fe : Dios cumple lo que promete. Esperanza : la salvación está ya cerca. ...

18 de diciembre - Oh Adonai

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18 de diciembre – O Adonai Antífona Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la llama de la zarza y le diste la Ley en el Sinaí: ven a rescatarnos con el poder de tu brazo. Meditación El Dios que se revela en la zarza ardiente es un Dios que ve, escucha y desciende. No es indiferente al sufrimiento humano: «He visto la opresión de mi pueblo… he escuchado su clamor… y he bajado para librarlo» (Ex 3,7-8). Al invocar a Cristo como Adonai , la Iglesia proclama que el Niño que esperamos es el mismo Señor del Éxodo. Jesús no es solo un mensajero de Dios: es Dios mismo que entra en la historia para liberar. Adviento no es un tiempo decorativo, sino un éxodo interior. Esperar al Señor es reconocer que necesitamos ser salvados. Pregunta para el corazón ¿De qué esclavitudes concretas necesito que el Señor me libere hoy? Oración Oh Señor poderoso, desciende a nuestras esclavitudes y rescátanos con tu misericordia. Amén. Voz de la Tradición...

67. Orar con la liturgia: oración colecta del IV Domingo de Adviento

Con esta oración llegamos al IV Domingo de Adviento , en el umbral mismo de la Navidad.   Oración colecta: Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que, quienes hemos conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación de Cristo, tu Hijo, lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo. Introducción El Adviento llega a su plenitud. Ya no se trata solo de esperar, sino de acoger . Esta oración nos sitúa ante el misterio central de la fe: el Dios que se hace hombre , el Verbo que toma carne en el seno de María. La Encarnación es el punto donde el cielo y la tierra se encuentran, donde la gracia toca el corazón humano y lo transforma. La oración comienza pidiendo a Dios que derrames su gracia en nuestros corazones . Esa gracia es el mismo Cristo que viene a habitar en nosotros. La fe no se contenta con admirar el misterio desde fuera; quiere vivirlo dentro, en la intimidad del corazón. El texto une, con sabiduría l...

17 de diciembre - Oh sabiduria

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17 de diciembre – O Sabiduría Antífona Oh Sabiduría, que brotaste de la boca del Altísimo y todo lo dispones con firmeza y suavidad de un extremo al otro del universo: ven a enseñarnos el camino de la prudencia. Meditación La Iglesia comienza las Antífonas Mayores invocando a Cristo como Sabiduría . Antes de pedir liberación o consuelo, reconoce algo fundamental: la vida tiene un sentido que no nos damos a nosotros mismos. La Sabiduría de la que habla la Escritura no es una idea abstracta, sino el designio eterno de Dios presente desde el principio. Así lo proclama el libro de los Proverbios: «El Señor me poseía al principio de su obra, antes de sus obras más antiguas» (Prov 8,22). La Iglesia confiesa que esta Sabiduría se ha manifestado plenamente en Cristo: «Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios» (1 Cor 1,24). Adviento es tiempo de dejarnos enseñar. Muchas veces vivimos confiando solo en nuestros criterios y seguridades. Esta antífona nos invita a volver...

Ferias mayores de adviento, Ero Cras

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Ferias mayores de Adviento ERO CRAS — “Mañana vendré” En los últimos días del Adviento, la Iglesia entra en una espera más densa, más concentrada y más silenciosa. La liturgia misma parece desacelerar su ritmo para enseñarnos algo esencial: esperar no es simplemente aguardar un acontecimiento, sino disponerse interiormente para un encuentro . Del 17 al 23 de diciembre , la oración de la Iglesia adquiere una forma particular. Cada tarde, en el rezo de las Vísperas , antes del canto del Magnificat , resuenan unas invocaciones antiguas, breves y profundamente bíblicas: las Antífonas Mayores del Adviento , conocidas también como Antífonas de la “O” , por la exclamación con la que comienzan. Ese “Oh” no es un recurso poético ni una fórmula piadosa. Es el clamor del deseo , la súplica de un pueblo que espera desde hace siglos. Es la voz de Israel que implora la venida del Mesías, y es también la voz de la Iglesia que, al final del Adviento, hace suya la última oración de la Escritura: ...

Adviento: preparar el corazón para la venida de Jesús

Adviento: preparar el corazón para la venida de Jesús Una invitación a la confesión para universitarios El Adviento no es solo una cuenta atrás para la Navidad. No es únicamente luces, villancicos o exámenes que se acumulan al final del semestre. El Adviento es, sobre todo, un tiempo para preparar el corazón . La pregunta clave no es si Jesús viene —porque viene—, sino a qué corazón viene . Jesús viene… ¿está mi corazón preparado? Juan el Bautista lo decía con claridad: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos” (Lc 3,4) Preparar el camino no es generar emociones religiosas, sino ordenar la vida , reconocer lo que no está bien y dejar que Dios actúe. Eso es la conversión. Y uno de los regalos más grandes que la Iglesia nos ofrece para vivirla es el sacramento de la confesión . La confesión: no un juicio, sino un encuentro Muchos jóvenes ven la confesión como algo incómodo, como una lista repetida de errores o como un momento de vergüenza. Se acercan al s...

66. Orar con la liturgia: oración colecta del III Domingo de Adviento (Domingo Gaudete)

Oración colecta: Oh, Dios, que contemplas cómo tu pueblo espera con fidelidad la fiesta del nacimiento del Señor, concédenos llegar a la alegría de tan gran acontecimiento de salvación y celebrarlo siempre con solemnidad y júbilo desbordante. Por nuestro Señor Jesucristo. Introducción El tercer domingo de Adviento es el Domingo de la Alegría , llamado Gaudete por la antífona inicial: “Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos” (Flp 4,4). La oración colecta nos sitúa en el corazón de esa alegría, no como simple emoción pasajera, sino como fruto de la fidelidad y de la esperanza cumplida . Dios “contempla” a su pueblo: su mirada amorosa ve nuestra espera, nuestras vigilias, nuestras pequeñas fidelidades. No es una mirada lejana, sino la del Padre que observa con ternura cómo sus hijos se preparan para recibir el don más grande: el nacimiento del Salvador . Esta oración une tres actitudes del Adviento maduro: fidelidad , alegría y celebración . La fidelidad en la ...