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Mostrando las entradas etiquetadas como liturgia de las horas

Oraciones salmicas laudes viernes santo

  Oraciones salmicas Viernes santo Tras el Salmo 50 (Misericordia, Dios mío): Señor Jesús, Cordero sin mancha, que cargaste con nuestro pecado y aceptaste ser contado entre los culpables: en esta hora en que recordamos tu entrega, crea en nosotros un corazón nuevo. Que tu Sangre, derramada por amor, lave nuestras culpas y nos devuelva la alegría de pertenecerte. Que nuestro espíritu quebrantado encuentre en ti consuelo y redención. Tu que vives y Reinas por los siglos de los siglos. Amén. Tras el Cántico de Habacuc (Juicio de Dios): Oh Cristo, Ungido del Padre, que entraste en la angustia del huerto y temblaste ante la hora de la cruz: haz fecunda nuestra espera en medio del silencio y del vacío. Aunque todo se derrumbe, tú eres nuestra fuerza y salvación. Tú que saliste a salvar a tu pueblo, ven hoy a librarnos con el poder humilde de tu pasión. Tu que vives y Reinas por los siglos de los siglos. Amén. Tras el Salmo 147 (Acción de gracias por la restauración de Jerusalén): Señor J...

San Pío X - Los salmos son la voz de la Iglesia que resuena dulcemente

Un texto breve y profundo sobre la importancia de los salmos en la vida de la Iglesia de San Pío X: Es un hecho demostrado que los salmos, compuestos por inspiración divina, cuya colección forma parte de las Sagradas Escrituras, ya desde los orígenes de la Iglesia sirvieron admirablemente para fomentar la piedad de los fieles, que ofrecían “continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre”, y que además, por una costumbre heredada del Antiguo Testamento, alcanzaron un lugar importante en la sagrada liturgia y en el Oficio divino. De ahí nació lo que san Basilio llama «la voz de la Iglesia», y la salmodia, calificada por nuestro antecesor Urbano VIII como «hija de la himnodia que se canta asiduamente ante el trono de Dios y del Cordero», y que, según el dicho de san Atanasio, enseña, sobre todo a las personas dedicadas al culto divino, «cómo hay que alabar a Dios y cuáles son las palabras más adecuadas» para ensalzarlo. Con relaci...

El Oficio de lectura

El oficio de Lectura El Oficio de Lectura facilita al pueblo de Dios, y más particularmente a los que están consagrados al Señor de una manera especial, la oportunidad de una meditación más abundante de la Sagrada Escritura y de las mejores páginas de los autores espirituales . Si bien la lectura continuada de la Sagrada Escritura en la Misa es ahora más rica que antes, el tesoro de revelación y tradición del Oficio de Lectura será también de gran provecho espiritual para los que lo celebren. La oración tiene que acompañar “la lectura bíblica para que sea un verdadero coloquio entre Dios y el hombre, ya que cuando oramos, hablamos con Dios, y le escuchamos cuando leemos las palabras inspiradas”; por esto, el Oficio de Lectura consta de salmos, himno, oración y otras fórmulas, de manera que tiene índole de verdadera oración . El Oficio de Lectura, de acuerdo con la constitución Sacrosantum Concilium, “aunque en el corazón conserve el carácter de alabanza nocturna, tiene que se...

Las Completas

Las Completas Las Completas se rezan como última oración del día, antes del descanso nocturno. Las Completas empiezan como las otras Horas, con el verso “Dios mío, ven en mi auxilio”, con el “Gloria al Padre. Como era” y, fuera del tiempo de Cuaresma, con el aleluya. Después se puede hacer, loablemente, examen de conciencia, que, en la celebración comunitaria, se hace en silencio o se incluye en alguna de las fórmulas de acto penitencial que figuran en el Misal Romano. A continuación se canta un himno adecuado. La salmodia , los salmos que despiertan la confianza en Dios. Después de la salmodia tiene lugar la lectura breve, seguida del responsorio “A tus manos” ; a continuación se dice con su antífona, el cántico de Simeón “Ahora, Señor según tu promesa... ”, que es como el culmen de toda la hora. La oración conclusiva es la correspondiente al día de la semana. Se acaba con la súplica  “El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una mue...

Vísperas

Las Vísperas Como en los Laudes, las Vísperas, como oración de la tarde, es considerada por una venerable tradición de la Iglesia como el eje del Oficio diario y, por esto, tienen que ser tratadas y celebradas como las Horas principales. Las Vísperas se celebran al oscurecer, cuando muere el día, a fin de “dar gracias por todo lo que hemos recibido o que hemos hecho rectamente” . Recordamos también la redención, por medio de la oración que levantamos “como incienso en tu presencia” y en la cual “levantamos las manos como ofrenda de la tarde”. Eso mismo se puede entender más espiritualmente “de aquel sacrificio vespertino que fue dado por nuestro Salvador mientras cenaba con los Apóstoles, cuando inició los misterios sagrados de la Iglesia, o que él mismo ofreció al Padre por todo el mundo la tarde del día siguiente, sacrificio que inauguraba la etapa final de toda la historia”. Y, para que sepamos centrar nuestra esperanza en aquella luz que no tiene ocaso, “oramos y pedimos que...

Laudes

Laudes Como nos recuerda la Ordenación General de la Liturgia de las Horas, los Laudes son destinados y ordenados a santificar el tiempo de la mañana, como se puede ver en muchos de sus elementos. Esta índole de oración matinal, la expresa muy bien san Basilio el Grande con estas palabras: “ Por la mañana oramos para que nuestras almas y los primeros actos de nuestro pensamiento sean para Dios y no pensemos otra cosa antes de habernos alegrado con el recuerdo de Dios, tal y como está escrito: Me acuerdo de Dios y me conmovía y no hemos de empezar el trabajo antes de hacer lo que dice el salmo: Señor, de mañana escuchas mi voz; muy temprano te expongo mi caso, y quedo esperando tu respuesta ”. Esta Hora, que se celebra con la primera luz del día , nos recuerda la resurrección de Jesús, el Señor, que es luz verdadera, que ilumina a todos los hombres y el “Sol de justicia” “que viene de lo alto”. Todo esto hace comprender la advertencia de san Cipriano: “Hemos de orar por la m...

Liturgia de las Horas

Liturgia de las Horas Una introducción Como nos recuerda la Ordenación General de la Liturgia de las Horas, la oración pública y comunitaria del Pueblo de Dios figura con razón entre las funciones principales de la Iglesia. Así lo hacían en la Iglesia primitiva los que se bautizaban, que asistían en la oración, y a la vez la asiduidad de la comunidad cristiana, que se reunía para rezar. Sabemos, por los testigos de la Iglesia primitiva, que los fieles rezaban en ciertas horas. En algunos lugares arraigó muy pronto la costumbre de dedicar algunos tiempos a la oración comunitaria, como por ejemplo la última hora del día, cuando al hacerse de noche se encienden las luces, o la primera, cuando la noche desaparece con la salida del sol. Avanzando en los tiempos fueron santificadas con la oración comunitaria las otras Horas que los santos Padres vieron anunciadas en los Hechos de los Apóstoles. Allí encontramos reunidos a los Apóstoles en la hora de tercia. Pedro, cabeza de l...