DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO Día primero
DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO
Día primero
El Espíritu que aletea sobre el caos
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Ven, Espíritu Santo, soplo creador del Padre.
Tú que al comienzo de los tiempos aleteabas sobre las aguas,
desciende también sobre nuestras noches, sobre nuestros cansancios y confusiones,
y recrea en nosotros la belleza primera.
Palabra de Dios
«La tierra era un caos informe y vacío y las tinieblas cubrían el abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas» (Gn 1,2).
Meditación
El Espíritu Santo no entra solamente donde todo está ordenado. La primera página de la Escritura lo muestra descendiendo sobre el caos. No sobre un mundo terminado, sino sobre una creación todavía informe, oscura y silenciosa.
También hoy desciende sobre nuestras dispersiones interiores, sobre nuestras heridas, sobre el cansancio acumulado, sobre aquello que no comprendemos de nosotros mismos.
Muchas veces querríamos presentarnos ante Dios cuando ya todo estuviera resuelto: cuando la fe fuera más firme, la oración más pura, el corazón más sereno. Pero el Espíritu viene antes. Viene precisamente allí donde todavía hay vacío.
Donde el hombre ve ruina, Dios prepara un comienzo. Donde nosotros solamente percibimos límites, Él abre caminos nuevos.
El Espíritu no actúa con violencia. No invade ni humilla. Obra desde dentro, como la savia escondida en el árbol, como el agua que lentamente fecunda la tierra.
A veces su acción es casi imperceptible. Y, sin embargo, poco a poco recrea el alma, ensancha el corazón y devuelve la esperanza.
Quizá también nosotros llevamos dentro zonas oscuras, fatigas apostólicas, heridas antiguas, miedos o desánimos. Nada de eso impide al Espíritu actuar. Más aún: a menudo es precisamente ahí donde Dios comienza su obra más verdadera.
Preces
— Espíritu creador, renueva la faz de la tierra.
— Espíritu de Dios, recrea nuestras comunidades.
— Espíritu de vida, danos un corazón nuevo.
Oración
Oh Dios, que has enviado tu Espíritu para sacar del caos la armonía y la vida, haz que también nuestra existencia, herida por el pecado y la dispersión, sea transformada por tu gracia.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Ven, Espíritu Santo.
«Envía tu Espíritu y serán creados, y renovarás la faz de la tierra.»
Ven, Espíritu Santo.
«El Espíritu Santo no hace ruido, pero lo transforma todo desde dentro.»
Si esta oración te ayuda, puedes compartirla con alguien que necesite esperanza, paz interior o la fuerza de Dios en este momento.
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