DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO Día séptimo
DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO
Día séptimo
El Espíritu y la libertad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Ven, Espíritu Santo, libertad de los hijos de Dios.
Tú que rompes las cadenas invisibles del corazón, libéranos del miedo, de la tristeza y de todo aquello que nos aparta del amor del Padre.
Palabra de Dios
«Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Co 3,17).
Meditación
El Espíritu Santo no esclaviza. Libera. Rompe cadenas invisibles: la tristeza, el miedo, la autosuficiencia, el pecado escondido y todo aquello que encierra el corazón.
Muchas veces confundimos la libertad con hacer lo que queremos. Pero el hombre puede hacer muchas cosas y seguir interiormente esclavo. Puede vivir atrapado por la ansiedad, por el deseo de agradar, por heridas no curadas, por el resentimiento o por el pecado.
El Espíritu Santo viene precisamente a abrir espacios interiores. Nos devuelve la capacidad de respirar. Nos hace salir de nosotros mismos y nos conduce lentamente hacia una libertad más profunda.
La verdadera libertad cristiana no consiste en afirmarse continuamente, sino en poder amar. Solo el hombre reconciliado con Dios puede entregarse sin miedo.
Por eso el Espíritu ensancha el corazón. Nos arranca lentamente de la dureza, de la sospecha, del control permanente, y nos conduce hacia la confianza filial.
A veces esta obra es lenta. El Espíritu no actúa con violencia. Respeta nuestros tiempos, acompaña nuestras heridas y nos conduce pacientemente hacia una libertad más verdadera.
Hay personas exteriormente muy limitadas que poseen una gran libertad interior. Y hay otras aparentemente libres que viven llenas de cadenas.
El Espíritu Santo quiere darnos esa libertad de los hijos de Dios: la libertad de quien ya no necesita defenderse continuamente, porque sabe que vive sostenido por el amor del Padre.
Cuando el Espíritu actúa, el corazón deja poco a poco de vivir desde el miedo. Y entonces aparece una paz nueva, más profunda, más serena, que no depende solamente de las circunstancias.
Preces
— Espíritu liberador, rompe nuestras cadenas.
— Espíritu de verdad, líbranos del engaño.
— Espíritu de amor, haznos caminar en libertad.
Oración
Señor Dios, que quieres para tus hijos la libertad gloriosa de tu Reino, arranca de nosotros todo lo que nos aparta de ti y haznos dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Ven, Espíritu Santo.
«El Espíritu Santo no hace ruido, pero lo transforma todo desde dentro.»
Si esta oración te ayuda, puedes compartirla con alguien que necesite esperanza, paz interior o la fuerza de Dios en este momento.
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