Notas de inquieta al cura
INQUIETA AL CURA
Preguntas grandes en un campus real
¿Que pintan un cura, un tipo que que no práctica ni está muy convencido pero habla sobre el pedrón, universitarios cristianos, un joven que se identifica como un judío? Buscar la verdad a preguntas...
La dinámica ha sido la siguiente: los universitarios me han hecho preguntas unos días antes, las he preparado y he estado hablando de ellas en 4 minutos, después de establecía un diálogo sobre esas preguntas. He respondido con sinceridad y desde mi propia experiencia y formación, siendo consciente que no soy un gran sabio y no tengo respuestas a absolutamente todo, pero que he encontrado un camino para responderlas que es Jesucristo.
Me doy cuenta después de esta experiencia que: La fe no elimina las preguntas grandes, las hace más hondas y quizás hasta más humanas.
1. ¿Cómo actúa Dios en el mundo? ¿Todo pasa como Él quiere?
Dios no es un titiritero que manipula cada detalle.
Sostiene el mundo sin anular las leyes naturales ni la libertad humana.
Quiere el bien; permite el mal por respeto a la libertad.
La Providencia no es control obsesivo, sino fidelidad.
“Dios es causa primera que obra en las causas segundas sin destruirlas.”
— Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica I, q.105, a.5
“Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman.”
— Romanos 8,28
Catecismo 306
Dios es el Señor soberano de su designio. Pero para su realización se sirve también del concurso de las criaturas. Esto no es un signo de debilidad, sino de la grandeza y bondad de Dios todopoderoso. Porque Dios no da solamente a sus criaturas la existencia, les da también la dignidad de actuar por sí mismas, de ser causas y principios unos de otros y de colaborar así en la realización de su designio.
Pregunta abierta:
Cuando la vida se desordena, ¿todo es absurdo… o puede haber una profundidad que todavía no vemos?
2. ¿Por qué existe la enfermedad y el sufrimiento?
Ideas clave
No es castigo automático.
Mundo frágil y no definitivo.
Dios no explica el dolor desde fuera; entra en él.
El sufrimiento puede no tener explicación, pero no tiene por qué ser soledad.
Citas
“Ni él pecó ni sus padres.”
— Juan 9,3
“No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse.”
— Hebreos 4,15
Catecismo 1505
Con su pasión y su muerte en la cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces puede configurarnos con Él y unirnos a su pasión redentora.
Pregunta:
¿Buscamos explicación inmediata… o presencia que nos sostenga?
3. Dios y el tiempo
Eterno no significa lejano.
Para Dios todo es presente.
La Encarnación afirma que la historia importa.
Dios puede hablar en procesos y decisiones concretas.
“Para el Señor un día es como mil años.”
— 2 Pedro 3,8
Catecismo 600
Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de “predestinación” incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia.
“Tu hoy es la eternidad.”
— San Agustín, Confesiones XI
Pregunta:
¿Estamos atentos a lo que puede estar ocurriendo hoy en nuestra historia?
4. “¿Por qué me has abandonado?” ¿Jesús dudó?
Jesús cita el Salmo 22, que termina en confianza.
La cruz no es ateísmo, es oración en la noche.
La fe puede atravesar la oscuridad sin romper la relación.
Cristo asume nuestra experiencia de abandono.
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
— Salmo 22,2
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”
— Lucas 23,46
Catecismo 603
Jesús no conoció la reprobación como si Él mismo hubiera pecado. Pero, en el amor redentor que le unía siempre al Padre, nos asumió desde el alejamiento respecto de Dios por nuestro pecado hasta poder decir en nuestro nombre en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15,34; Sal 22,2). Asociándolo así a nosotros pecadores, “Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Rm 8,32), para que fuésemos “reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Rm 5,10).
Pregunta:
¿Puede haber confianza real sin atravesar alguna oscuridad?
5. ¿Para qué rezar si Dios ya lo sabe?
La oración no informa a Dios; transforma al que ora.
No es magia, es relación.
Nos abre a la confianza y a la cooperación con Dios.
“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.”
— Mateo 6,8
Catecismo 2738
La revelación de la oración en la economía de la salvación nos enseña que la fe se apoya en la acción de Dios en la historia. La confianza filial es suscitada por la acción por excelencia del Padre: la pasión y la resurrección de su Hijo. La oración cristiana es cooperación con su Providencia, con su designio de amor para con los hombres.
“La oración no cambia a Dios, pero cambia a quien ora.”
— Kierkegaard
Pregunta:
¿Rezamos para convencer a Dios… o para dejarnos transformar?
6. ¿Qué es un ángel?
Ideas clave
Criaturas espirituales, personales.
No son energías ni símbolos.
Remiten siempre a Dios.
Revelan que la realidad no se reduce a lo material.
“Bendecid al Señor, ángeles suyos.”
— Salmo 103,20
Catecismo 330
En cuanto criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles.
Pregunta:
¿Estamos seguros de que todo lo real cabe en lo que podemos medir?
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