QUINCE MINUTOS EN EL CORAZÓN DE JESÚS EUCARISTÍA
QUINCE MINUTOS EN EL CORAZÓN DE JESÚS EUCARISTÍA
(A la luz de Is 41, 13-14)
No temas.
Yo, el Señor, tu Dios, te tomo por tu mano derecha.
No temas, yo mismo te auxilio.
Aquí estoy, en la Eucaristía.
Mírame. No tengas miedo de Mí.
Mi Corazón está abierto para ti.
No necesitas decir cosas complicadas.
Basta que vengas.
Basta que te dejes tomar de la mano.
1. Déjate tomar de la mano
¿Te sientes pequeño?
¿Frágil?
¿Cansado?
Yo no me escandalizo de tu debilidad.
Te llamo como el profeta:
«No temas, gusanillo de Jacob… yo mismo te auxilio».
Ven tal como estás.
No finjas fuerza.
Apoya tu pobreza en mi Corazón.
2. Cuéntame lo que te preocupa
¿Qué te inquieta hoy?
¿Qué te roba la paz?
¿Hay algo que temes perder?
Dímelo despacio.
Yo no aparto la mirada.
¿Te preocupa tu familia?
¿Tu vocación?
¿Tus estudios?
¿Tu salud?
¿Tu ministerio?
Yo te tomo de la diestra.
No camino detrás de ti,
ni lejos de ti,
camino contigo.
3. Háblame de los que amas
Nómbralos uno a uno.
Tráelos a mi Corazón.
Yo los amo más que tú.
Yo los sostengo incluso cuando tú no puedes.
Pide sin miedo.
El que te dice «No temas»
no es indiferente.
Es tu Libertador.
4. Mira tus heridas conmigo
¿Te han herido?
¿Te sientes incomprendido?
¿Te pesa el fracaso?
¿Te humilla tu pecado?
No huyas.
Mi Corazón no se cierra ante tu miseria.
Recuerda:
no te auxilio porque seas fuerte,
te auxilio porque eres mío.
Apoya ahí tu herida.
Déjame tocar lo que duele.
5. Agradece lo que ya he hecho
¿No ves cómo te he sostenido otras veces?
¿Cuántos miedos quedaron atrás?
¿Cuántas veces pensaste que no podrías y pudiste?
No fue solo tu esfuerzo.
Yo estaba.
Dame gracias como hijo.
La gratitud ensancha el alma
y la hace más capaz de recibir.
6. Haz un propósito pequeño y verdadero
¿Quieres confiar un poco más?
¿Dejar esa ocasión que te daña?
¿Ser más dulce con alguien?
¿Volver a empezar en aquello que abandonaste?
No prometas grandes heroicidades.
Promete fidelidad sencilla.
Yo haré el resto.
7. Escucha otra vez
«No temas, yo mismo te auxilio».
No es una frase antigua.
Es mi palabra hoy para ti.
Cuando salgas de aquí
seguiré sosteniendo tu mano.
Vuelve mañana.
Mi Corazón no se cansa.
Mi auxilio no se agota.
Mi amor no disminuye.
Aquí, en la Eucaristía,
tu Dios te toma de la diestra.
No temas.
Comentarios
Publicar un comentario