31. Orar con la liturgia: Oración Colecta del II Domingo de Cuaresma

1. Invocación inicial

Comencemos este momento de oración con el corazón dispuesto a escuchar a Dios:
"Señor, en este tiempo de Cuaresma, abre nuestros oídos y corazones a tu voz, para que tu palabra nos transforme y podamos verte con claridad."

2. Escucha y meditación de la oración colecta

Leamos con atención esta oración colecta:

Oh, Dios,
que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado,
alimenta nuestro espíritu con tu palabra;
para que, con mirada limpia,
contemplemos gozosos la gloria de tu rostro.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Puntos para reflexionar:
  1. "Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado"
    La escucha de Jesús es un mandato que nos lleva a la transformación. Reflexiona: ¿Qué significa para ti escuchar a Jesús? ¿Cómo lo escuchas en tu vida diaria, a través de la Escritura, la oración o los demás?

  2. "Alimenta nuestro espíritu con tu palabra"
    La palabra de Dios es alimento para el alma, que nos da fuerza y guía. Pregúntate: ¿Cómo alimentas tu espíritu con la Palabra de Dios? ¿De qué manera puedes hacer que la Biblia y la enseñanza de Jesús sean parte fundamental de tu vida?

  3. "Para que, con mirada limpia"
    El encuentro con la Palabra de Dios purifica nuestro corazón y nos permite ver el mundo desde su perspectiva. Reflexiona: ¿Cómo puedes pedirle a Dios que te dé una "mirada limpia"? ¿Qué cosas en tu vida nublan tu visión espiritual?

  4. "Contemplemos gozosos la gloria de tu rostro"
    La Cuaresma nos invita a preparar nuestra mirada para ver la gloria de Dios, revelada en Cristo. Reflexiona: ¿Cómo puedes prepararte para ver la gloria de Dios? ¿Qué actitudes o disposiciones del corazón te ayudan a tener esa contemplación gozosa?

3. Oración personal

Dirige a Dios una oración sincera, inspirada en esta oración colecta:

  • Petición de escucha: "Señor, ayúdame a escuchar tu voz con atención y abrir mi corazón a tus palabras, para que me transformen."
  • Alimento espiritual: "Te pido que me des el hambre y la sed de tu Palabra, que es el verdadero alimento para mi vida."
  • Mirada pura: "Limpia mi corazón, Señor, para que pueda ver el mundo y a los demás con los ojos de tu amor y misericordia."
  • Gozosa contemplación: "Concede que mi vida refleje el gozo de contemplar tu rostro, que llena de paz a todo aquel que te busca."

4. Contemplación

Imagina estar en la presencia de Jesús, quien te invita a escuchar sus palabras llenas de amor y sabiduría. Al escucharle, sientes cómo tu corazón se llena de paz y tu mirada se purifica, permitiéndote ver el mundo con la luz de su gloria. Jesús te dice:
"Si me escuchas, mi rostro brillará en ti. Mi gloria se revelará a tu corazón."

Permanece en este momento, disfrutando de la paz que trae la escucha atenta de Jesús y el gozo de ver el mundo con claridad.

5. Compromiso

Para que esta oración se haga vida:

  • Haz un espacio diario para la lectura de la Palabra de Dios, pidiendo que ilumine y transforme tu vida.
  • Enfócate en mantener una actitud de apertura y escucha ante lo que Dios quiere decirte, ya sea en la oración o en tu vida cotidiana.
  • Revisa tus actitudes y pensamientos para pedirle a Dios que te dé una "mirada limpia", una perspectiva renovada que vea el bien en los demás y en tu entorno.

Concluyamos con esta oración colectiva, renovando nuestro deseo de escuchar y contemplar a Dios con claridad:
"Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu palabra; para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de tu rostro. Amén."

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